«Reconocimiento» - Tres novedades que descubrir en el Museo Oceanográfico de Mónaco
Hay una palabra que resume el espíritu de esta secuencia inaugural: el agradecimiento. Agradecimiento hacia los creadores visionarios de la cuenca que ahora lleva el nombre de «Jean Jaubert», quienes, hace más de treinta años, demostraron que era posible mantener vivos y hacer crecer los corales en un entorno cerrado; reconocimiento hacia quienes han forjado nuestra historia y siguen haciéndola brillar; reconocimiento, por último, hacia nuestros mecenas, cuya confianza y fidelidad nos inspiran y nos impulsan hacia el futuro
PISCINA «JEAN JAUBERT»: CUANDO LA INNOVACIÓN Y LA CONSERVACIÓN DE LA VIDA SE UNEN…
El Museo Oceanográfico presenta la renovación completa de uno de sus piscinas emblemáticas: un nuevo escaparate para un tesoro vivo. El «tanque Jean Jaubert», que alberga un auténtico fragmento de arrecife de coral procedente del mar Rojo, permite contemplar corales históricos, acogidos en el Museo Oceanográfico en 1990. Tras más de 35 años de existencia, esta restauración a gran escala ha permitido consolidar y modernizar la estructura, al tiempo que garantiza la conservación de las cerca de 80 colonias de corales que alberga.
Esta operación ha movilizado toda la experiencia de los equipos técnicos y de acuariología del Museo para reconstruir lo más fielmente posible un arrecife de coral:
- en el aspecto biológico: traslado, reintroducción y aclimatación de las especies, repoblación y reequilibrio biológico…;
- aspecto técnico: aumento del volumen de agua, rediseño de la decoración, instalación de un cristal panorámico de 1,7 toneladas (¡el peso de un elefante!) y 10 cm de grosor, que ofrece una visión más inmersiva del tanque y sus habitantes…
Símbolo de innovación científica desde su creación en 1990, este tanque, que hoy tiene una capacidad de 38 000 litros y está situado en la zona tropical del acuario, fue uno de los primeros del mundo en acoger y mantener un arrecife de coral en un entorno artificial. Diseñado a raíz de una expedición dirigida por el profesor Jean Jaubert en el golfo de Tadjoura, en Yibuti, este tanque fue cuna de la técnica del esqueje de coral, un saber hacer único que hoy se practica en acuarios de todo el mundo y que contribuye al renombre internacional del Museo Oceanográfico de Mónaco.
Totalmente restaurado, el tanque lleva ahora el nombre de «tanque Jean Jaubert», en homenaje a su creador, pionero en la reproducción de arrecifes de coral y director del Museo Oceanográfico de 2004 a 2007.
Más que un espacio de observación, este tanque es una herramienta de conservación, pedagogía y sensibilización, fiel a la misión del Instituto Oceanográfico. Constituye una invitación a la belleza, a la curiosidad por este fragmento del mar Rojo y, sobre todo, a la preservación de este patrimonio vivo.
Un mural educativo animado mediante una proyección digital que utiliza la técnica del mapping completa el dispositivo, permitiendo a los visitantes comprender el papel vital de los arrecifes de coral y apreciar toda su fragilidad y belleza.
¿Qué es un esqueje de coral? El esquejado consiste en extraer con delicadeza fragmentos de coral para fijarlos en soportes específicos. A continuación, estos esquejes se colocan en tanques donde las condiciones ambientales —temperatura, luz, salinidad, calidad del agua— se controlan rigurosamente para favorecer su crecimiento. De media, cada año se realizan 300 esquejes de coral en la reserva del Museo Oceanográfico, que luego se instalan en los acuarios. |
SALA DE CONFERENCIAS: DONDE LA HISTORIA SIGUE ESCRIBIÉNDOSE...
Con una longitud de casi 40 metros y una superficie de más de 500 m², la sala de conferencias del Museo Oceanográfico encarna desde hace más de un siglo el compromiso del Principado de Mónaco con la protección del océano. Cada año, cerca de 650 000 visitantes la recorren, sin imaginar siempre los grandes eventos y las personalidades de primer orden —entre ellas los Príncipes de Mónaco— que se han sucedido a lo largo del tiempo, con motivo de importantes encuentros internacionales.
Hoy en día, nuevos dispositivos digitales y complementarios ponen en valor esta memoria, al tiempo que destacan el papel central de la sala de conferencias como espacio de transmisión y compromiso donde la historia sigue escribiéndose:
- Una película de 12 minutos que se proyecta de forma continua combina archivos e imágenes contemporáneas para recorrer más de un siglo de compromiso: desde documentos del Príncipe Alberto I y momentos destacados del reinado del Príncipe Rainier III hasta las iniciativas impulsadas por S.A.S. el Príncipe Alberto II de Mónaco y la comunidad Oceano. La película concluye invitando a los visitantes a levantar la vista hacia el techo decorado con casetones ilustrados, joya patrimonial de la sala.
- Ocho módulos sonoros ofrecen una inmersión íntima en las grandes figuras que han marcado estos lugares. Personalidades científicas, jefes de Estado, figuras económicas o artísticas, entre las que se encuentran el comandante Cousteau, Jean Malaurie, Anita Conti, Jean-Louis Etienne o incluso John Kerry. Dispuestos según un recorrido cronológico organizado en torno a los reinados de los príncipes de Mónaco (el príncipe Alberto I, el príncipe Rainier III y S.A.S. el príncipe Alberto II de Mónaco), estos puntos de escucha recrean un espacio en el que «las paredes te hablan» y donde cada voz comprometida con la protección del océano parece dirigirse directamente al visitante.
- Un dispositivo de información y actualidad situado a la entrada de la sala permite a los visitantes acceder a todos los contenidos de los módulos sonoros y de la película, incluso cuando la sala de conferencias no está accesible.
Historia de la sala de conferencias: A lo largo de las décadas, la sala de conferencias ha sido escenario de momentos destacados, entre los que se incluyen: - 1905: El príncipe Alberto I asistió a las primeras pruebas del helicóptero Léger en las obras de la futura sala de conferencias, un símbolo precoz del vínculo entre el progreso científico y la exploración. |
RECONOCIMIENTO A LOS BENEFACTORES DEL INSTITUTO OCEANOGRÁFICO: CUANDO LA PIEDRA CELEBRA EL COMPROMISO…
S.A.S. el Príncipe Alberto II de Mónaco ha inaugurado, en el Salón de Honor, tres nuevas placas en homenaje a los mecenas, patrocinadores y donantes del Instituto Oceanográfico de Mónaco. Mucho más que una simple lista de nombres, estas inscripciones dan testimonio de un compromiso concreto y duradero: un apoyo financiero, acciones llevadas a cabo y una confianza constantemente renovada en el Instituto Oceanográfico.
Ya sea en nombre de una institución, de una empresa o a título individual, estos benefactores hacen posibles numerosos proyectos. Su generosidad y su fidelidad constituyen la base indispensable sobre la que se asientan las grandes iniciativas del Instituto Oceanográfico.
Talladas en piedra, estas placas simbolizan la solidez y la perdurabilidad de estos lazos de compromiso.