El Hotel Métropole Monte-Carlo presenta «Woodland Rêverie», su escenografía artística veraniega, que ya se puede descubrir en el Lobby Bar

La ilusión de un paisaje vertical

Este verano, el Lobby Bar del Hotel Métropole Monte-Carlo se transforma en un paisaje artístico vertical, casi irreal. Varias columnas esbeltas de entre 2 y 4 metros, revestidas de espejos, se alzan en el centro del espacio, captando la luz y reflejando tanto la arquitectura como la vida del lugar. Se convierten en líneas de fuga, invitando a la mirada a proyectarse hacia la cima. Plantas como la hortensia verde, el anturio y el amaranto, entre otras, se despliegan a lo largo de estas estructuras, salpicadas de toques de amarillo pastel que componen una naturaleza gráfica y escultural en una paleta luminosa. Entre los reflejos, las plantas y los matices solares, la mirada se pierde, oscilando entre la contemplación y el movimiento.

Dos fuerzas en resonancia

Interpretación sensible de nuestra época, este «Métropole Mood» explora el contraste entre una sociedad en perpetua actividad y una creciente necesidad de volver a la naturaleza. Los espejos reflejan esta aceleración, este torbellino visual en el que la imagen ocupa un lugar central, mientras que las plantas se imponen como un respiro, una invitación a ralentizar el ritmo y a reencontrar el equilibrio. Esta dualidad da lugar a una escenografía a la vez poderosa e inmersiva, en la que uno se deja sorprender, casi desorientar, antes de recuperar una sensación de calma.

Una noche para revelarse

Ideado por Perrine GUYONNET, cada «Métropole Mood» nace de un proceso creativo instintivo, alimentado por moodboards, materiales, imágenes e inspiraciones procedentes de las estaciones, pero también de la cultura y la moda. La escenografía cobra vida en una sola noche, revelando al amanecer un universo completamente reinventado. Un instante suspendido en el tiempo, en el que los invitados, sorprendidos, se detienen, dudan y casi se preguntan: ¿la escenografía siempre ha estado ahí?

Opaline, la interpretación en cóctel de «Woodland Rêverie»

Inspirado en esta escenografía, el cóctel Opaline plasma en la copa el sutil equilibrio entre la naturaleza y el reflejo. Elaborado a partir de vodka infusionado con estragón, zumo de manzana y notas cítricas, despliega una paleta vegetal fresca y elegante, realzada por la dulzura de la albahaca y un toque delicadamente picante de mostaza. Su textura etérea, conseguida mediante un «dry shake», le confiere una espuma ligera y sedosa, antes de servirse sobre un cubito grande en una copa Old-Fashioned. El cóctel Opaline y su versión sin alcohol reflejan el espíritu de «Woodland Rêverie», entre frescura herbácea, brillo afrutado y un final aromático persistente.

Con los «Métropole Moods», el Hôtel Métropole Monte-Carlo reafirma su espíritu audaz y creativo. Las estaciones se plasman a través de escenografías estéticas y artísticas, en las que cada detalle invita a la contemplación, el encanto y la emoción.